miércoles, 18 de enero de 2012

EL PARTIDO VERDE Y EL SISTEMA DE PARTIDOS EN MÉXICO


EL PARTIDO VERDE Y EL SISTEMA DE PARTIDOS EN MÉXICO
 Ignacio Pinacho
09-abril-2009

El partido verde fue y es producto del viejo régimen. Todo mundo sabe que fue creado desde el poder en los tiempos de Carlos Salinas. Lo mismo sucedió con el Partido del Trabajo. Los demás partidos, si bien no han sido promocionados desde el poder, sí tienen prácticas y formas de hacer política más parecidas al viejo régimen que a las de un nuevo régimen democrático.

Tenemos un serio rezago en materia legislativa cuando se trata de los partidos políticos: siguen siendo instituciones que se norman bajo reglas de un régimen autoritario y paternalista. A pesar de que constitucionalmente los partidos son instituciones de interés público, en los hechos se conducen como verdaderas cofradías de grupos o de intereses personales, como sucede con el Verde Ecologista, el PT o Convergencia. Los intereses de la sociedad están ausentes en la vida interna de los partidos.

Contamos con un sistema de partidos muy débil; son frágiles a la crítica y muy propensos a los ajustes de cuentas. Sus normas y reglas internas son verticales e incluso, aún siendo así, no se respetan: no son partidos institucionales. Aclaro que podré verme muy absoluto en mis apreciaciones, pero en términos generales hay líneas comunes en sus prácticas y formas de hacer política.

De todos los partidos, el PAN puede considerarse el más institucional, pero ideológicamente es el más conservador. El PRI aún no aprende a ser partido; en los estados sigue manejándose como una oficina electoral del gobernador en turno. El PRD padece de los resabios del nacionalismo revolucionario del PRI, con prácticas corporativistas y populistas del viejo régimen. En los tres partidos hay expresiones modernizadoras, pero siguen siendo débiles frente a las conservadoras. Sus compromisos respecto de los intereses nacionales no son tales, como lo demuestra su nula o poca disposición para pactar las reformas económicas y políticas que requiere el país.

Lo que sucede con el Verde Ecologista puede y debe ser una oportunidad para replantear todo el sistema de partidos en nuestro país. Puede ser el inicio de un gran debate nacional y de una serie de propuestas políticas y legislativas para que de ellas surjan nuevas reglas y normas a fin de que los partidos políticos tengan un real compromiso con la democracia y sus valores, con la transparencia y la rendición de cuentas, con los derechos y deberes de sus militantes, con la educación cívica  y, desde luego, con el país.

Al interior de los partidos también deben surgir corrientes de opinión favorables a los cambios. Militantes y cuadros políticos comprometidos con la democracia y sus valores no deben seguir apostando a los mejores tiempos o a la oportunidad de que el dedo los señale; las prácticas cortesanas no sólo son indignas, sino minan toda posibilidad de democratización de los partidos. Las condiciones están dadas para que al interior de los partidos se promueva un intenso debate al respecto. La democratización de los partidos sigue siendo una asignatura pendiente de la transición a la modernidad política.

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