martes, 17 de enero de 2012

DESPUÉS DE LA ALTERNANCIA CONSTRUIR UNA NUEVA IZQUIERDA


DESPUÉS DE LA ALTERNANCIA CONSTRUIR UNA NUEVA IZQUIERDA
Ignacio Pinacho Ramírez
27 de Julio de  2000

 1.- La alternancia política en el ejecutivo federal, gracias a la decidida voluntad de cambio que mostró la ciudadana el 2 de julio pasado marca el hecho histórico más importante en México por la transformación de un régimen autoritario por uno democrático. La presidencia de la república que encabezará Vicente Fox y el Partido Acción Nacional a partir del 1ro. de diciembre, coloca a la izquierda en condiciones más favorables, si sabe aprovecharlas, para el desarrollo de su propuesta política. La izquierda representada en el PRD no fue capaz de adaptarse a las nuevas condiciones sociales y políticas. Quienes pactamos e impulsamos la candidatura de la alianza por el cambio, a través de una amplia convergencia plural, tenemos la enorme responsabilidad de hacer valer los compromisos por la transición.                                                              
              
Así, el dos de julio, marcará también la transición de una izquierda tradicional por una moderna y  socialdemócrata. Los aportes, errores y virtudes de la izquierda durante el siglo XX deben ser valorados objetivamente; el heroísmo y consistencia  son invaluables, su lucha durante décadas contribuyó de manera decisiva a derrotar el régimen priísta de 71 años. De todo esto tendrá que resultar una izquierda nueva, de mayor compromiso con la democracia y sus valores, con la igualdad y el desarrollo.

2.- Necesitamos una izquierda comprometida con la alternancia y la transición. Estar presentes para que la alternancia cubra los mínimos: el desmantelamiento de la simbiosis partido-estado, una nueva relación entre la sociedad y las esferas del poder; que el ejercicio público no sea patrimonio privado, con un compromiso claro de combate a la corrupción; rendición de cuentas claras ante la nación y transparencia informativa; una reforma electoral que convierta a los comicios en actos republicanos y austeros, donde los medios de comunicación tengan un mayor compromiso con la democracia y la educación cívica, entre otros. La transición a la democracia, tendrá que culminar con la institución de un gran pacto social, que puede ser producto de sucesivas reformas o de la instalación de un constituyente.

Esta izquierda naciente debe pronunciarse claramente a favor del propuesto Pacto de Chapultepec y que retome las asignaturas pendientes como la fiscalización de los  gastos de campañas, el derecho al sufragio de los mexicanos residentes en el extranjero, la prohibición del uso de los programas y recursos públicos con fines electorales, el derecho de coalición sin condicionamientos y las candidaturas comunes, revocación de mandato, reelección en los congresos y presidencias municipales, ley de partidos políticos, nueva legislación en medios de comunicación y prensa, entre otros puntos. Determinar los procedimientos y tiempos de la transición son indispensables para darle certeza al nuevo rumbo.

3. - La nueva izquierda debe ser lo suficientemente influyente en el diseño del nuevo régimen político, donde efectivamente los poderes sean compartidos en el marco de un gran equilibrio republicano y federalista, que el poder ejecutivo se subdivida en dos ramas y funciones: en las de gobierno y las de Estado, el primero emanado del congreso; sistema electoral y de alianzas que garantice legitimidad y gobernabilidad en cualquier circunstancia de crisis. En este sentido, un sistema de partidos, democráticos y consolidados, requerirá no sólo de su legislación, sino de una intensa promoción de la nueva cultura democrática. Las prácticas corporativas y clientelares, el nepotismo y la lambisconería deben de ir dando paso a las libertades, a los derechos y al reconocimiento.

4.- La nueva izquierda del siglo XXI no tiene porque ser nacionalista, que confunda la soberanía con autarquía.  La lectura de los procesos de globalización mundial debe ser otra, reconocer  la realidad internacional y aprovechar los avances científicos y tecnológicos mundiales con la firma de pactos de libre comercio en todas latitudes, no es dejar de reconocer lo negativo que provoca la especulación financiera, la fragilidad de las economías en desarrollo y los graves saldos de marginación y pobreza. Se trata de crear una política desde la izquierda más de ofensiva que defensiva.  Con el nuevo gobierno de Vicente Fox tenemos que ser muy precisos en cuanto a nuestras preocupaciones sociales y económicas, que nos tendrán que distinguir claramente de las Derechas porque además, la democracia no será frágil en la medida que las políticas públicas contrarresten  la  miseria y  el empobrecimiento de la población.

 El papel del Estado y el mercado en la economía será el de contribuir finalmente a elevar el ahorro interno, la capacitación para el trabajo, créditos, políticas en la comercialización y distribución de productos. El mercado tiene que ser regulado, entre otros mecanismos, por políticas fiscales que contribuyan significativamente al aumento del gasto social pero también a la producción y productividad en las industrias; la modernización de la industria eléctrica y la del petróleo es urgente; mejorar el salario y crear los suficientes empleos anuales es básico para deslindarse de las políticas neoliberales.

5.- Comprometerse en este proceso de cambio histórico, requiere de una izquierda moderada y racional porque los extremos no son compatibles con la democracia. Una izquierda que debata a fondo, pero que finalmente priorice los consensos, que empuje a la definición de políticas públicas; las diferencias sustanciales con otros proyectos deben asumirse en sus justos términos y tiempos. El espíritu democrático no es la exclusión  ni la violencia de cualquier índole, es respeto al pluralismo, es tolerancia, es incluyente y sensible. Esto no debe perderse de vista en el proceso de construcción de la izquierda moderna. Los resabios de la vieja cultura no será fácil  dejarlos atrás, por eso nos dictaremos reglas y procedimientos democráticos; las relaciones políticas tendrán que ser más horizontales para promover la confianza política y transmitir la fraternidad y solidaridad que son valores consustanciales a la tradición de las izquierdas.

La izquierda se engrandece en la medida que no pierda su espíritu crítico, que sea innovadora e imaginativa. En el pensamiento de la nueva izquierda no deben privar las concepciones absolutas y totalizadoras, el vanguardismo y las visiones misioneras. Respetar la identidad y los derechos individuales es el reconocimiento al liberalismo político, que junto con los principios igualitarios, serán fuentes permanentes en nuestras propuestas.

6.- Construir  orgánicamente la nueva izquierda, que definiríamos republicana y federalista, no es presa fácil, se requiere del amplio concurso ciudadano y de otras fuerzas políticas. Los tiempos no serán una condición, debe interesarnos más bien las coincidencias en las grandes definiciones y temas nacionales. Pero sólo en la medida en que las izquierdas se comprometan seriamente en la transición, puede surgir una opción de izquierda que supere cualitativa y cuantitativamente otras experiencias. 

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